Toda la vida he vivido rodeada de animales, desde que nací hasta hace bien poco.
Mi padre era un fiel amigo para todos los animales, siempre les gusto mucho, los cuidaba con muchísimo cariño y siempre era muy constante con ellos… incluso a veces y me atrevería a jurar que la mayoría de las veces daba prioridad a los animales a lo mejor que a mi… pero eso nunca me importo, porque desde pequeña crecí viendo como mi padre cuidaba a sus mas de doscientos pájaros.
Al poco tiempo, tendría yo unos 8 años más o menos, llego willy a la familia.
Era un pastor alemán, marrón con dos manchas blancas en la cara y en las patas de atrás.
Era precioso, lo recuerdo con especial cariño, fue cuando me implique por primera vez en algo… Imitaba a mi padre con willy, era mas que el perro de la familia, mi perro, yo me adjudicaba todas las tareas, quería ser en ese sentido como mi padre.
Recuerdo tantos y tantos momentos que viví con el…
Los más especiales, siendo pequeña en la playa… Mis padres tenían por costumbre en las noches de verano ir a dar largos paseos por la playa… y siempre nos llevábamos a willy con nosotros…
Ellos iban por la avenida, y mis hermanos y yo íbamos por la orilla con el perro, nos lo pasábamos muy pero que muy bien…
Teniendo yo unos 11 años, willy tuvo que abandonar mi casa… Mis padres con toda la pena del mundo tuvieron que dáselo a unos vecinos que tenían casa en el campo, por que para él ya mi casa se le hacia pequeña.
El se fue con una buena familia a vivir a Teror, allí nosotros también teníamos una casa a la que íbamos cada fin de semana, pero no queríamos que el estuviera sólo, por eso se lo dimos a esta familia que también nos lo cuidó.
Aún recuerdo cuando llegaba a mi casa en el campo, y gritaba su nombre… recuerdo como corría hacia mi, y cuando llegaba me llenaba de babas…
Poco tiempo de estar willy en su nuevo hogar murió envenenado… había ingerido un producto para las plantas y desgraciadamente nada pudieron hacer por el…
Han pasado muchos años pero nunca he dejado de acordarme de él, nunca…
Unos años después llegó el segundo perro de la familia… un Yorkshire al que llamamos Coco… y mi hermana que por aquel entonces ya estaba casada y fuera de casa, se compro otro, al que llamo Alf… Coco y alf eran hermanos, nacidos de la misma madre… y se criaron prácticamente juntos… coco trajo mucha alegría a esta casa… era un perro que nunca te dejaba estar quieto siempre debías ir detrás de él… siempre jugando… y luego era súper cariñoso… era uno mas de la familia… comía las mismas horas que nosotros, veía la tele… no sé, compartió mucho con nosotros… pero mi hermano se fue de casa, y como el era el perro del dueño, lo regalo, pero lo regalo a una vecina que vive bien cerca de casa, así que pudimos seguir viéndole…
Con 15 años me dio por los hámster, y me compre dos, a los que llame Luna y Bambam, disfrute muchísimo de ellos, pero me fui un fin de semana fuera y se escaparon, aun no comprendo como, y nunca mas supe de ellos… con 17 años me dio por las tortugas, y me compre en un principio dos que se llamaron Tontxu y Micaela pero Tontxu se me murió a los pocos días y Micaela se escapó…
No he tenido yo mucha suerte con los animales, casi todos se me escaparon… pero bueno yo me quede con la espinita de mis tortugas y al poco tiempo me compre otras dos… que se llamaron Plosiva y krom, y bueno de ellas confieso que se encargo mas mi padre que yo… las trato con tanto tanto cariño, que las tortugas se hicieron enormes… y estaban también acostumbradas a comer dos veces al día y comían de todo, manzanas, queso, carne, jamón, de todo… mis padres les daba de comer de todo… les limpiaba el caparazón… los cuidaba con tantísimo cariño…
Pero bueno al morir él, yo regale las tortugas, no podía tenerlas cerca….
Regalamos también los más de 200 pájaros… nos hacia demasiado daño escucharles piar… y la casa se ha quedado vacía… a veces me resulta imposible estar en el patio y no oír el cascaron de las tortugas chocando con los cristales de la pecera… aún hoy no me acostumbro a veces a no ver el jaulón lleno de pájaros, que sirve ahora como el cuarto de los olvidos… echo de menos la simple idea de levantarme y tomarme un café mirando como siendo sábado y muy temprano mi padre limpiaba los caparazones de las tortugas… o bien se ponía a separar el alpiste por colores, para los pájaros… era alucinante la forma de amar a los animales que tenía, y esa es una de las cosas que de él aprendí…
No sé cuanto tiempo tarde, pero me propuse algo hace mucho tiempo y es que volverán los animales a esta casa, sin ellos esto está aún más vacío.
Vecocoa
La Oscura Morada De Vecoca