Esta gatita tiene una historia muy extraña, aún hoy no he podido entender del todo, lo qué sucedió, de dónde vino y cómo se fue.
A Waya (Uaia), la encontramos en el medio de una ruta, lugar muy descampado y con casas muy lejanas cuando íbamos en automóvil por dicho lugar. Estaba herida, sucia, desnutrida y deshidratada, con una pata trasera fracturada y tendría, aproximadamente 2 meses de vida, pensábamos que no iba a sobrevivir, pero igual la levantamos de la ruta y la llevamos a casa, donde la curamos, la alimentamos, la desparasitamos y le dimos mucho amor.
Creció y se convirtió en una gatita dulce, tierna, mimosa y cariñosa. La tuvimos más o menos año y medio, tuvo 4 gatitos y la hicimos castrar, para evitar más crías. Dormía en las camas, jugaba y se comportaba como cualquier gato.
Un día me acompañó hasta la calle a barrer la vereda y cuando terminé la llamé para entrar. No quiso, pero como entraba por el techo hacia el patio, la dejé. No pasaron ni tres minutos cuando llegó mi esposo de la calle y entró a la cocina, yo estaba arreglando las habitaciones, tenía las puertas y ventanas que comunican con el exterior CERRADAS, porque hacía frio.
Escucho que mi marido me da un grito: "Mirá, en la cocina está Waya, muerta!"
Cuando voy hacia allí, encuentro en el medio del piso de la cocina, extendida largo a largo, a la gata y sí...efectivamente estaba muerta.
Cómo entró? Por dónde?... estaba todo cerrado. Yo la había dejado hacía tres minutos en la calle, sólo podía entrar al patio de la casa, no a la cocina. No estaba golpeada, ni lastimada, ni sangrando, en realidad estaba como dormida. La llevamos al veterinario y la revisó por todos lados, no tenía nada, se quedó perplejo por la forma en que había muerto. No sabía él tampoco, qué había pasado.
Bien, le hicimos una tumba en el fondo de mi casa y pasó, más o menos un mes. Una noche yo estaba en la cocina con mis hijas (grandes ya, Karina de 25 años y Alejandra de 30), al lado, puerta por medio (pero sin puerta, es decir, sólo hay una arcada) hay una alacena en la que están las estanterías de los comestibles, la heladera y un freezer.
De pronto sentimos un ruido allí y nos dimos vuelta para mirar que pasaba y vemos... vaya nuestra sorpresa!!!! A WAYA SALTANDO DESDE EL FREEZER HACIA LA HELADERA, TAN CLARO Y TAN REAL, QUE NOS QUEDAMOS SORPRENDIDAS!!!!!
Mirándonos sin entender nada, escuchamos su maullido dulce y tierno, con el que siempre nos saludaba, vimos sus grandes ojos brillantes y...DESAPARECIÓ EN LA NADA, SE ESFUMÓ EN EL AIRE!!!!
Mis hijas y yo nos quedamos boquiabiertas, mirándonos como tres tontas, fuimos hacia la alacena y no vimos nada, entonces... qué fue lo que vimos? Las tres vimos lo mismo...Yo no creo en fantasmas, pero después de esta extraña experiencia, no sé qué pensar.
Habrá sido realmente Waya? Habrá sido una ilusión óptica? Nuestra imaginación?... no lo creo, las tres no podemos haber tenido la misma ilusión...es muy extraño porque fuimos tres personas las que vimos lo mismo y al mismo tiempo...
No sé, lo único que sé es que eso pasó y hoy, analizando, pienso que esta gatita negra fue extraña desde su aparición... ruta desierta, sin casas... entonces, cómo llegó?... era muy pequeñita para llegar caminando hasta allí, a no ser que alguien la hubiese tirado en el lugar.
Cómo entró a la cocina el día que murió, si era imposible?... únicamente atravesado las paredes...De qué murió? No tenía ningún rasguño, ni herida, ni nada... Todo esto fue muy pero muy extraño y difícil de explicar... a no ser que existan los gatos fantasmas...
Tú... qué crées???
Historia contada por Graciela Aguiar
(Tomemos conciencia)
Gracias por compartirla, amiga!
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